Las TIC en las clases de Arte

Fundamentación TIC en las clases de Arte

¿Por qué indagar en los desafíos actuales de la educación artística en las escuelas?

Las clases de arte en la obligatoriedad tienen una larga tradición dentro del sistema educativo argentino, particularmente la música y las artes visuales. Asimismo podemos ver que se ha fortalecido la presencia de la danza y el teatro y que recientemente se incluyó artes audiovisuales en el nivel secundario.

Sin embargo, los espacios destinados a la educación artística han sido atravesados, en términos generales, por paradigmas vinculados, por un lado con el talento, el genio creador, las dotes especiales como condiciones indispensables para aprender arte; y por otro, con el entretenimiento, el desarrollo de la expresividad y la creatividad individual, consolidando imaginarios relacionados tanto con la búsqueda de sujetos dotados naturalmente para el arte como con el desarrollo de la autoexpresión y el disfrute de las experiencias artísticas, como funciones específicas.

Las actuales concepciones respecto del arte y su enseñanza nos enfrentan con posturas en las cuales la Educación Artística no es territorio privilegiado de unos pocos talentosos ni se define exclusivamente por la expresión y la creatividad. El arte es un campo de conocimiento que compromete el desarrollo de saberes y capacidades específicos afines a la experiencia artística, a través de la enseñanza de los lenguajes artísticos, en los que se ponen en juego procesos de producción y de análisis crítico, relacionados con la contextualización socio–cultural.

En este sentido, la Ley de Educación Nacional Nº 26.206, sancionada en el año 2006, reconoce la importancia y complejidad de la Educación Artística así como la relevancia que poseen los desarrollos al interior del Sistema Educativo, tanto en la obligatoriedad como en el circuito de la formación específica. Al mismo tiempo, la coloca en un lugar estratégico para la formación de sujetos capaces de interpretar la realidad socio–histórica con un pensamiento crítico, y de operar sobre ella soberana y comprometidamente con el conjunto para transformarla.

En este marco, resulta necesario revisar aquellos saberes vinculados con la producción artística contemporánea, en el contexto argentino y latinoamericano, analizando propuestas que nos permitan acercar a las múltiples manifestaciones que se materializan a través de diferentes soportes o técnicas de producción, que circulan y se presentan a través de diversos medios de difusión, que se relacionan con las industrias culturales, entre otras cuestiones, reconociendo la diversidad cultural.

Hoy se afirma que para aprender arte hay que hacer arte. Esto implica la necesidad de acceder a los conocimientos de cada disciplina artística en sus múltiples manifestaciones desde la producción, involucrando la reflexión en torno a qué se hace, por qué resultan relevantes tales materiales o soportes, cómo se emplazan las producciones y se difunden en cada contexto, quiénes las frecuentan.

La escuela debe enseñar a cantar, a participar en un grupo de música utilizando tanto instrumentos convencionales como las nuevas tecnologías, a conocer los medios para grabar y difundir la música, a bailar con el cuerpo que cada uno tiene, debe enseñar a dibujar, a pintar, a realizar esculturas y murales, como también a capturar imágenes e intervenirlas con medios digitales, a crear personajes y obras de teatro, a hacer un corto y difundirlo, a sostener opiniones fundadas en torno a los intereses y las elecciones de cada uno, a conocer la realidad de los artistas de su zona, entre otras muchas cuestiones. Para ello será necesario considerar tanto los materiales, soportes y herramientas tradicionales como las posibilidades que nos ofrecen las TIC.

En este marco debiéramos reflexionar acerca de las propuestas educativas que llevamos adelante, los saberes específicos relevantes para cada alumno y en cada nivel educativo, atendiendo a las normativas vigentes, y nos debiéramos interrogar en torno a qué decisiones tomamos para incluir en el conocimiento a todos los estudiantes, conscientes de nuestra toma de decisiones, del posicionamiento que adoptamos cuando decidimos qué y cómo enseñar, procurando que los saberes sean relevantes en cada contexto escolar.