Holocausto y Genocidios del siglo XX

Fundamentación Holocausto y Genocidios del siglo XX

¿Por qué trabajar el Holocausto y los genocidios en las escuelas?

El estudio, la reflexión y el debate en torno al Holocausto y los genocidios perpetrados durante el siglo pasado nos permiten no sólo ejercer la memoria sobre una serie de acontecimientos claves de la historia y de profundas consecuencias en la cultura humana, sino abrir una serie de interrogantes acerca de la comprensión y el respeto de la otredad en nuestras propias comunidades, la defensa y el respeto de la diversidad, cuestiones capitales para la construcción de ciudadanía. En este sentido, consideramos que el estudio de los genocidios, como acontecimientos históricos, puede ser un “puente” para interpelarnos sobre nuestra propia experiencia: cómo participar de una vida ciudadana activa y responsable; cómo no ser indiferentes ante el dolor de los demás; cómo exigir que las sociedades y los gobiernos respeten los derechos humanos universales.

Pensar que estos actos afectan al conjunto nos permite interrogarnos sobre qué hacemos con estos crímenes ya que estamos todos involucrados. No es sólo un problema de las víctimas, de los afectados directos, no es el problema de quien sobrevivió a un campo de concentración, de quien sobrevivió a la represión o a la masacre. Es el problema de todos quienes sobrevivimos al exterminio. Desde esta perspectiva podemos producir una apropiación de la experiencia y abrir una serie de interrogantes sobre el pasado y el presente. Qué hice, cómo pudo suceder, qué estoy dispuesto a hacer ahora, cuánto me atraviesa, cómo me atraviesa, cuáles de esos efectos de terror me siguen constituyendo, cuántas de mis prácticas y de mis posibilidades se explican por el exterminio y cómo las elaboro en la actualidad.

Este conjunto de preguntas que se desprende del estudio y la reflexión acerca de los genocidios y, particularmente, del Holocausto, resultan centrales para comprender una serie de tópicos que caracterizaron el siglo XX: el exterminio masivo de personas, el involucramiento de los Estados nacionales en la planificación de estas matanzas, las narrativas negacionistas de la particularidad y legitimidad de los “otros”, las formas de construcción de memorias de las víctimas y el desarrollo de un fuero judicial internacional. El estudio de estas experiencias permitirá adentrarnos en una serie de debates que han resultado fundamentales en el campo de la filosofía, la historia, las ciencias políticas y la pedagogía.

La promoción de la enseñanza del pasado reciente se sostiene en la idea de que los derechos humanos son conquistas sociales y, en consecuencia, al transmitirlos se refuerzan las nociones de responsabilidad, participación e inclusión. Entendemos que es desde la educación –concebida como una puesta a disposición del pasado en diálogo permanente con el presente y el futuro– que es posible invitar a los docentes a reflexionar, debatir, abrir nuevas preguntas y buscar nuevas respuestas para poder posicionarse frente a sus realidades.