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El trabajo docente: una cuestión político – pedagógica

Isfd “Escuela Marina Vitte”

Tipo de Organismo: Instituto de Formación Docente

Jurisdicción: San Juan

Distrito: San Juan

Dirección: Salta N°129

Ejes Temáticos:

Nivel Inicial; Primario; Secundario

Modalidad: Presencial

Horas Presenciales: 36 hs.

Horas Virtuales: 0 hs.

Destinatarios: Preceptores; Supervisores, equipos directivos y docentes

“Pensar al docente fuera de la escuela y alejado del conocimiento resulta imposible, como también lo resulta la imagen de un docente crítico que cuestiona modelos e intenta desde lo micropolítico del aula operar cambios ajenos a los prescriptos por alguien.
La acción del docente es eminentemente pedagógica, pero no exclusivamente. Sabemos que su tarea didáctica está corrida Y que otras labores (entre ellas el asistencialismo) ocupa buena parte de su trabajo. Este corrimiento no tiene peores consecuencias que las que recaen en los alumnos: falta de tiempo para la enseñanza de los contenidos curriculares, falta de tiempo para la actualización docente, falta de tiempo para proyectar experiencias nuevas que articulen el conocimiento con las necesidades e intereses de los alumnos y sus realidades contextuales.
Esas condiciones ayudan a que la docencia no disponga tampoco de tiempo para cuestionar sus prácticas y reflexionar sobre ellas en el proceso de construcción del saber pedagógico.

La escuela no es una isla y los procesos de enseñanza y aprendizaje no son torrentes que fluyen hacia un lugar predeterminado. Ambos están cruzados por condicionantes sociopolíticos, económicos, culturales, ideológicos que los interpelan, obturándolos generalmente .
La educación es un hecho Político Y los trabajadores de la educación debemos estar preparados para asumirlo como tal.
Analizar las actuales condiciones del trabajo docente lleva a poner en consideración el viejo debate acerca de si la docencia es un arte, una vocación, un oficio, una técnica, una profesión o un trabajo.
Desde la udap, creemos que es necesario desmitificar algunos ideales que colocan al docente en la imagen de entrega desinteresada o de simple ejecutor. Insistimos en la recuperación de la dimensión intelectual del trabajo docente.
Esta dimensión implica que el docente se ubique en una relación diferente frente al conocimiento, sus prácticas, sus compañeros y sus alumnos.
Es necesario que se apropie de los conocimientos científicos y tecnológicos y de sus supuestos y los ponga en diálogo con la realidad.
Es necesario que el docente contextualice histórica y socialmente su trabajo cuestionando la significación de los contenidos que transmite y de los métodos que utiliza para ello.
En definitiva, es necesario formar un docente capaz de construir una nueva
Racionalidad desde donde leer, interpretar y entender la relación pedagógica como una relación moral, política y comunitaria.
Desestimamos la tradición académica que posiciona al docente como reproductor de saberes generados por expertos porque existe el conocimiento del sentido común, el emergente de las particularidades de los contextos socioculturales, de las experiencias de los alumnos y de los docentes que debe entrar en consideración en el proceso de construcción del saber pedagógico.
Los docentes son portadores de supuestos que merecen ser considerados en el ámbito de la formación.
Si la formación inicial no es fuerte en este sentido, la formación permanente puede ayudar; de modo que creemos que es menester avanzar en estos aspectos.
Desde esta postura, la razón de esta propuesta es contribuir a la formación de un docente comprometido con un proyecto político y cultural del país contribuyendo a desarrollarlo.”