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Leer y escribir en el primer ciclo de la escuela primaria

Instituto Superior Particular Incorporado N° 4031 “FRAY Francisco De Paula Castañeda”

Tipo de Organismo: Instituto de Formación Docente

Jurisdicción: Santa Fe

Distrito: Santa Fe

Dirección: Alfonso Duran 3649

Ejes Temáticos:

Nivel Inicial; Primario

Modalidad: Presencial

Horas Presenciales: 36 hs.

Horas Virtuales: 0 hs

Destinatarios: Equipos directivos y docentes

“La alfabetización se incluye entre los derechos fundamentales de las personas, ya que permite, en términos generales, el acceso a los conocimientos y capacidades básicas que se necesitan para desempeñarse en un mundo en rápida evolución como el actual. En toda sociedad la alfabetización es necesaria, por sí misma y como fundamento de los demás conocimientos que la vida diaria requiere.
Se ha definido adecuada Pero de forma incompleta- a la alfabetización como el aprendizaje de las habilidades lingüísticas y cognitivas necesarias para ingresar al mundo de los conocimientos de la ciencia, el arte, los lenguajes simbólicos y matemáticos. Esto implica llegar el desarrollo de habilidades de lectura y escritura, cálculo y numeración, para disponer de ellas según el contexto que las requiera, tales como el de la salud y la justicia, el trabajo y la educación. Se considera que al menos este proceso necesita de doce años de escolaridad.
Si, como fuese óptimo, se trabajara la alfabetización como un proyecto institucional, deberían considerarse diversas etapas en ella: la emergente, la inicial y la avanzada. La alfabetización emergente comprendería el proceso constituido por las conductas de lectura y de escritura de los niños pequeños que preceden a la alfabetización convencional y, luego, evolucionan hacia ella. Así, este proyecto alfabetizador diferencia una primera alfabetización, que supone la secuenciación del proceso, extendido durante todo el primer ciclo de la escolaridad obligatoria que sienta las bases para la apropiación del sistema de la lengua escrita y para las habilidades de lectura y de escritura, de una alfabetización avanzada, que supone el dominio de los procesos de comprensión y de las formas de producción de los textos de circulación social. Esta última favorece el desempeño autónomo y eficaz en la sociedad, como así también la posibilidad de acrecentar el aprendizaje en los distintos campos del conocimiento.
Actualmente, los expertos y los organismos internacionales entendidos en la materia sugieren recuperar el sentido primordial de la alfabetización como aprendizaje de la lengua escrita, la lectura y la escritura, además de lo antes explicitado. Para ello es importante destacar, por ejemplo, que poner el acento en la producción De sentido No supone olvidar que la construcción y apropiación del sistema de escritura demanda el análisis de regularidades y reglas, en sus diferentes segmentaciones: el texto, la oración, la palabra, la sílaba, la letra. La diferencia es que no se toman aisladas, sino en remitencia constante a la comprensión y producción de textos que las contengan. No se trata de un aprendizaje lineal y progresivo de las letras, si no que hay un ida y vuelta constante sobre las segmentaciones del texto, entre las que las letras y las sílabas no tienen significación propia si se las toma como unidades aisladas. Asimismo, se necesita del soporte de la una primera lengua materna (oral o la de señas, por ejemplo)
Además continúan diciendo los entendidos que para poder significar el mundo y construir el sistema de escritura, para que el aprendizaje a partir de la lengua escrita sea una empresa continua en la vida de las personas, es preciso que la alfabetización escolar construya cimientos sólidos. La enorme cantidad de analfabetos funcionales en nuestras sociedades empobrecidas y el creciente fenómeno del iletrismo en las sociedades ricas, son un alerta acerca de las condiciones de calidad y perdurabilidad que han de caracterizar la oferta alfabetizadora formal. Así pues, la alfabetización escolar tiene que ser sistemática, ya que la escuela, responsable de garantizar este aprendizaje, ha de proponer contenidos y formas del hacer, de modo cuidadosamente secuenciado en el tiempo y precisamente articulado.
La alfabetización debería ser el desafío permanente de toda institución escolar, una función indelegable de la escuela. Sin embargo, el camino desde el ingreso de los niños al mundo de lo escrito hasta su inclusión como ciudadanos de una cultura letrada se constituye en un proceso complejo, atravesado por dificultades y obstáculos. Para lograr que los chicos deseen aprender a leer y efectivamente lo hagan, es imprescindible que participen en distintas y frecuentes situaciones de lectura. El embeleso que produce escuchar la voz del maestro leyendo un relato atrapante, despierta el deseo de aprender a leer y le da sentido el esfuerzo para lograrlo.
Porque como dice michele petit (2004), Leer le permite descubrir que existe otra cosa, y le da la idea de que podrá diferenciarse de su entorno, participar activamente en su destino. Y todo eso gracias a la apertura de lo imaginario, gracias asimismo al acceso a una lengua diferente de la que sirve para la designación inmediata o para el improperio, gracias al descubrimiento, esencial, de un uso no inmediatamente utilitario del lenguaje
Y más adelante afirma: El Lenguaje nos construye. Cuanto más capaces somos de darle nombre a lo que vivimos, a las pruebas que soportamos, más aptos somos para vivir y tomar cierta distancia respecto de lo que vivimos, y más aptos seremos para convertirnos en sujetos de nuestro propio destino. Pueden quebrarnos, echarnos e insultarnos con palabras, y también con silencios. Pero otras palabras nos dan lugar, nos acogen, nos permiten volver a las fuentes, nos devuelven el sentido de nuestra vida. Y algunas de esas palabras que nos restauran las encontramos en los libros. En particular en obras cuyos autores han intentado transcribir lo más profundo de la experiencia humana, desempolvando la lengua. Tener acceso a ellas no es un lujo: es un derecho, un derecho cultural, como lo es el acceso al saber. Porque quizás no hay peor sufrimiento que estar privado de palabras para darle sentido a lo que vivimos.”