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Enseñanza de la lengua escrita a niños y adolescentes sordos (tramo 2)

Universidad De Buenos Aires

Tipo de Organismo: Universidad Nacional

Jurisdicción: Buenos Aires

Distrito: Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Dirección:

Ejes Temáticos:

Nivel Primario; Secundario

Modalidad: Presencial

Horas Presenciales: 36

Horas Virtuales:

Destinatarios: Agentes en ejercicio sin título docente; docentes; docentes de sección y especiales (música, plástica, expresión corporal, teatro)

“””en los últimos años se han operado una serie de transformaciones en el terreno de los saberes científicos relativos al lenguaje: se pasó del auge estructuralista de los años setenta, desde cuyo punto de vista la lengua es una estructura abstracta compuesta por niveles, al modelo funcional y pragmático según el cual el lenguaje es acción, una herramienta comunicativa siempre en uso y en un contexto psicosocial específico. Paralelamente, las modas pedagógicas dejaron atrás los años de corte más fuertemente conductista como consecuencia del avance de las corrientes constructivistas, principalmente de corte piagetiano o vigotskiano. Como correlato de ambos movimientos en el campo del saber científico, se produjo una revisión del papel que debe desempeñar la escuela en relación con la enseñanza del lenguaje. Ya no se trata de enseñar lengua, sino de enseñar prácticas del lenguaje. Como consecuencia, los docentes se ven en la obligación de actualizar sus saberes en relación a qué enseñar y cómo enseñar en este espacio curricular. En nuestro caso particular, no solo se proponen actualizaciones en relación a la manera de entender las prácticas de lectura y escritura sino, además, se focaliza en el trabajo por proyectos como metodología dinamizante de las prácticas áulicas y en la propuesta de educación activa que altera la relación educando-educador y propone una educación centrada en el niño o adolescente.
al pensar la propuesta destinada para estudiantes sordos, proponemos reflexionar sobre varias cuestiones determinantes. Por un lado, el hecho de que los alumnos no dominan el español como lengua materna sino una lengua viso-espacial que es ágrafa ? La lengua de señas argentina-, lo cual constituye un desafío extra a la hora de encarar la enseñanza de estas prácticas, ya que debemos pensar pedagógicamente la alfabetización en una lengua, el español, que es l2 para los niños sordos.
Por otro lado, el hecho de que la escritura es un sistema simbólico y una herramienta de conocimiento que para los aprendices suele resultar poco significativa o efectiva; en el caso de los niños sordos, se complementa con la dificultad que implica el hecho de que la mayoría ingresa a un entorno lingüístico accesible para desarrollar su primera lengua ?la Lsa? De manera tardía, situación que suele aletargar la adquisición de otros saberes como la escritura y la lectura en español. De hecho, la educación actual no está dando respuestas en la enseñanza de la lengua escrita y nos encontramos con una comunidad sorda prácticamente iletrada aún luego de la escuela secundaria. De hecho, a las personas sordas se les dificulta el acceso a niveles terciarios y universitarios.
Por lo tanto, encaramos esta propuesta desde el modelo socio-antropológico que considera a las personas sordas miembros de una comunidad lingüística disidente con su propia lengua y su propia cultura y desde el modelo activo constructivista que propone partir de las hipótesis e intereses del niño o adolescente sordo.
La educación activa enfatiza la significación, valor y dignidad de la infancia, se centra en los intereses espontáneos del niño y del adolescente, potencia su autonomía, actividad y libertad. Ya piaget en su libro ?El Criterio moral en los niños?(1934) expresó que una escuela solamente merece el calificativo de ?activa? Cuando en ella no solo se permite, sino que se fomenta de una forma consciente que los alumnos convivan y trabajen juntos en libertad. Muestra este autor de muchas maneras que el respeto unilateral hacia una autoridad refuerza el egocentrismo, es decir, imposibilita el verdadero comportamiento ético, aquel que respeta las opiniones de los demás.
Ambos modelos, entonces, permiten una relación dialéctica entre el saber y el poder, la acción se convertirá en el motor del conocimiento. Creemos que los niños como conquistadores de saberes deben partir del análisis de las evidencias de la realidad, es decir, de la búsqueda y la observación de la realidad- de la búsqueda de evidencias que contrasten hipótesis. No se trata ?como Bien dijo gramsci (1976)- de formar niños inventores ni descubridores, ni de niños a los que obliguemos a ser originales, sino de aplicar los métodos científicos como bases del acceso a los conocimientos.”””