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Maneras de leer en la era digital

Universidad De Buenos Aires

Tipo de Organismo: Universidad Nacional

Jurisdicción: Buenos Aires

Distrito: Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Dirección:

Ejes Temáticos:

Nivel Secundario; Superior

Modalidad: Presencial

Horas Presenciales: 36

Horas Virtuales:

Destinatarios: Docentes y directivos; equipos técnicos, supervisores y directivos

“””fundamentación
Paralelo a los problemas curriculares y al de los contextos socioculturales, el advenimiento de los cambios tecnológicos viene imponiendo diferentes ejes de discusión desde hace ya varias décadas a los sistemas formales de educación y a las instituciones educativas en general. En este in crescendo discursivo en torno a lo tecnológico se vuelve sumamente importante advertir que, si bien el espíritu ideológico que anima a estos cambios procedería de una misma matriz política, sin embargo, ella misma ha engendrado ?criaturas? Disímiles. Por un lado podemos hacer notar un proceso que involucra a los medios masivos de comunicación; por el otro, el advenimiento de internet.

La problemática de los medios masivos de comunicación ha sido ampliamente abordada a lo largo de todo el siglo xx: desde el origen mismo de la prensa escrita (que en argentina puede situarse en relación con el proceso de conformación de un mercado lector y la profesionalización de escritores y periodistas) hasta el desarrollo de la televisión (con los aportes de la tecnología informática y satelital) pasando por la impronta de la transmisión radiofónica. No obstante, en la década de los ?90, y en medio de una hegemonía de los mass media que parecía infatigable, se comenzó a instaurar un nuevo registro tecnológico. Este nuevo software (que aún no tenía el desarrollo de la interfaz gráfica que después iba a lograr), despojaba de las acotadas funciones en que la palabra escrita había caído ante la sobrevaluación de lo audiovisual, la rejerarquizaba y la devolvía al escenario de las batallas por el sentido. Internet, a pesar de todos los parentescos que se le puedan adjudicar con los medios masivos de comunicación, sin embargo, también se nos imponía como otra cosa. Diferentes áreas, no sólo del saber y del arte, se percataron de ello, desde la literatura y la poesía hasta las empresas ávidas de nuevos mercados, pasando por las instituciones educativas, académicas y políticas. Pero independientemente de los infinitos usos que de internet se hagan, en el ciberespacio también puede sospecharse la realización de una utopía tloniana que inventa permanentemente nuevos mundos o de una babel polifónica que experimenta con los límites del lenguaje para referir a lo real (a la manera de lo prefigurado en la literatura argentina por escritores como borges o roberto arlt); también puede vislumbrarse el murmullo confabulatorio de personajes arltianos de la talla de el astrólogo ahora devenidos en hackers y piratas de la información que navegan inexpugnables desde los rincones más insondables de la web. Es que, precisamente, una historia de la lectura literaria -y una historia misma de la escritura, ya que en definitiva la escritura es en sí misma una forma de tecnología (ars y techné)- acaso pueda servirnos de plafón metafórico para comprender la magnitud de las imágenes gráficas que internet actualiza. Frente a estos problemas la escuela argentina, con sus ?recursos Humanos? Abocados a tareas de trabajo social y problemáticas gremiales por un lado, y con legislaciones importadas durante décadas desde países del ?primer Mundo? Por otro, sólo evidenció los síntomas de la aplicación de ?lecturas? De corte posmoderno en medio de una modernización de américa latina inconclusa. En este escenario, y en un contexto caracterizado por la proliferación permanente de discursos, los problemas en torno a la lectura se vuelven prioritarios para la comprensión de las diferentes tradiciones que entran en conflicto en el presente y la nueva trama de sentidos que constituyen lo contemporáneo.”””