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El docente en la integración escolar. Desafíos actuales y futuros.

Universidad Abierta Interamericana

Tipo de Organismo: Universidad Nacional

Jurisdicción: Buenos Aires

Distrito: Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Dirección:

Ejes Temáticos:

Nivel

Modalidad: Presencial

Horas Presenciales: 36

Horas Virtuales:

Destinatarios: Docentes y directivos

“Tal como se expresa en la ley 26.378 (2008) las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás. Además, en relación a la temática en cuestión existen otras leyes como la 22.431 (1981) y la 24.901 (1997), la primera hace referencia al sistema de protección integral de los discapacitados y la segunda al sistema de prestaciones básicas en habilitación y rehabilitación integral a favor de las personas con discapacidad.
La legislación vigente permite proteger a las personas con discapacidad, promover la igualdad, garantizar el cumplimiento de sus derechos, respetar su dignidad y brindar asistencia a sus necesidades.
Por lo expuesto es necesario asegurar la accesibilidad de estas personas a la escuela común. Para ello es imprescindible una mirada inclusiva. Eulalia bassedas (2010) expresa en su libro que en la sociedad no existen dos personas idénticas, con las mismas capacidades, intereses, actitudes, retos, contextos socioculturales?Tampoco En la escuela o en la clase hay dos alumnos iguales, cada uno tiene su propia manera de ser, su estilo y su ritmo de aprendizaje, su pauta y su rapidez en el desarrollo, motivación, intereses y curiosidad ante el conocimiento. Todos ellos forman parte de una misma cultura pero reaccionan de distintas maneras ante las situaciones de enseñanza-aprendizaje y necesitan diversas ayudas y estímulos para aprender y desarrollarse como personas.

Según la autora, citada previamente, los centros educativos se encuentran ante el desafío de capacitarse para promocionar y dar apoyo a la participación y aprendizaje de todo su alumnado, cada vez más diverso, en la línea de una escuela para todos. Los alumnos que tienen discapacidad o ciertas dificultades para aprender no son una acepción. Para desarrollarse sanos necesitan jugar, reunirse con sus compañeros, pertenecer a un grupo, sentirse queridos, valorados y aceptados con sus particularidades y dificultades. También necesitan sentir que sus maestros tienen expectativas en su progreso escolar y que les plantean exigencias educativas, para que puedan desarrollar sus capacidades. Para ello es necesario que el entorno escolar les ofrezca retos posibles, en un marco de respeto, cooperación y convivencia con los demás. Las situaciones educativas y sociales en las que el alumno participa son determinantes para el desarrollo de sus capacidades y para sus posibilidades de adaptación e integración futura en la sociedad.
Cualquier niño, adolescente o joven necesita referentes en el terreno educativo. En ocasiones, los niños con discapacidad necesitan de un maestro o profesor especializado que se adentre en la realidad de la clase, que prepare los materiales teniendo en cuenta los temas que trabajan sus compañeros, que programe y planifique en función de las necesidades del alumno, que lo ayude a integrarse en la vida con el grupo-clase, que brinde asesoramiento a los docentes.
El alumnado con discapacidad en la escuela tiene derecho a participar en situaciones tan normalizadas como sea posible, para que tenga ocasiones de aprender a vivir como joven y adulto en nuestra sociedad.
La información sobre las discapacidades que nos pueden proporcionar los profesionales del ámbito médico tienen el peligro de actuar como una sobredeterminación, como una limitación en el entorno escolar. El primer contacto con un alumno con discapacidad intelectual es muy importante para iniciar un trabajo escolar que tenga en cuenta el alumno en su globalidad. En la escuela podemos detectar algunas situaciones que nos pueden ayudar a entender las necesidades educativas de estos alumnos. Es conveniente realizar una aproximación lenta sin prejuicios e ideas preconcebidas y estáticas.
Resulta útil centrar la relación con el alumno en las posibilidades antes que en las limitaciones, ya que centrarse en las limitaciones disminuye las expectativas.
La incorporación del alumnado con discapacidad en la escuela coincide con el inicio del trabajo en común con otros profesionales externos de la escuela.
Las informaciones que nos ofrecen los profesionales que atienden al niño deben tomarse como punto de partida a partir del cual podemos identificar las posibilidades ante que las limitaciones. Es importante no tomar las medidas de la inteligencia como índices de predicción de la capacidad de aprendizaje. Es relevante que en el marco escolar nos dotemos de instrumentos que nos permitan evaluar las competencias actuales del alumno con discapacidad. Es necesario organizar los datos que hemos obtenido de nuestras observaciones porque esto nos facilitará tomar decisiones sobre las prioridades para el curso escolar en el plan individualizado.
La colaboración de la familia es esencial a lo largo de todas las etapas para organizar con éxito la intervención y la planificación educativa.
En la práctica educativa es conveniente tener en cuenta:

– el nivel de aprendizaje y de desarrollo de las competencias básicas del alumno.
– en relación con la conducta del alumno con discapacidad, tener las mismas expectativas que para el resto de los alumnos.
– en las actividades en gran grupo, utilizar estrategias de apoyo (visuales, manipulables) para facilitar la comprensión de las instrucciones o explicaciones.
– relacionar los nuevos aprendizajes con lo que el alumno ya conoce.
– presentar el nuevo aprendizaje en pequeños pasos.
– utilizar muchos ejemplos.
– relacionar los nuevos aprendizajes con la experiencia real del alumno.
– dar el tiempo necesario para pensar o hablar.
– hacer explícitas las estrategias de aprendizaje.
– ayudar al alumno a desarrollar y generalizar estrategias de aprendizaje.
– explicar al alumno que cometer errores en normal y que forma parte del proceso de aprendizaje.
– brindar el material necesario para resolver las actividades propuestas.
– fomentar el trabajo cooperativo, que uno se ayuden con otros.
– situar al alumno con iguales que constituyan buenos modelos.
– planificar en qué momentos es conveniente que el alumno trabaje en gran grupo, en un pequeño grupo o en una situación individual.
– informar a todo el personal de la escuela acerca de las expectativas en relación con el alumno.
– asegurarse de que toda la información sobre el alumno es compartida por todo el equipo docente y con todas las personas que tengan contacto con él.
– transmitir toda la información sobre el alumno al final del curso, incluyendo las estrategias que han sido útiles.
– asegurarse del nivel de esfuerzo que requiere la realización de las tareas que se proponen.
El alumno con discapacidad necesita que los adultos responsables en su educación tengan en claro cuáles son los objetivos que debe aprender y que puedan pensar en ellos como personas que pueden participar en la sociedad como el resto del alumnado.
Las experiencias que se ofrezcan desde los centros educativos tienen que ir más allá de los aprendizajes académicos, para poder proponer al alumno el desarrollo de todas las competencias básicas.
La escuela, para poder afrontar los retos que plantea la sociedad actual y transformarse en una escuela para todo el alumnado, tiene que modificar aspectos esenciales de su cultura, política y práctica. La orientación inclusiva de una escuela debe impregnar todos los estamentos y estructuras de la misma y por lo tanto es fundamental la implicación del equipo directivo. También, es imprescindible que los miembros de la institución escolar reciban capacitación sobre la temática.
Dicha formación puede llevarse a cabo mediante la participación de los diferentes actores institucionales en talleres. Como expresa en la publicación
Hacer talleres, una guía práctica para capacitadores (c. Candelo r. y otros.
2003), un taller es un espacio de construcción colectiva que combina teoría y práctica alrededor de un tema, aprovechando la experiencia de los participantes y sus necesidades de capacitación. En el taller participan un número limitado de personas que realizan en forma colectiva y participativa un trabajo activo, creativo, concreto, puntual y sistemático, mediante el aporte e intercambio de experiencias, discusiones, consensos y demás actitudes creativas, que ayudan a generar puntos de vista y soluciones nuevas y alternativas a problemas dados.”