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La biblioteca, ámbito privilegiado para la alfabetización, la lectura y la escritura para primaria.

CIIE Almirante Brown

Tipo de Organismo:
IFD Docentes y directivos Buenos Aires

Distrito:
Buenos Aires

Nivel:
Primario

Horas presenciales
36

Horas virtuales:
0

Modalidad:
Presencial

Destinatarios:
Agentes en ejercicio sin título docente, docentes y directivos.

Las leyes de educación y los documentos curriculares nacionales y provinciales enfatizan que la educación de la primera infancia puede ser una herramienta clave de integración y de inclusión social, cualquiera sea el sector social de proveniencia de los alumnos y, en particular, de aquellos cuyas familias buscan reinsertarse en las prácticas y las instituciones de la vida social brindando herramientas para proseguir toda la escolaridad con expectativas de éxito. La educación debe permitirles la inmersión en la diversidad cultural y social propia de la sociedad en la que vivimos. También debe posibilitar las primeras conceptualizaciones sobre los derechos y las responsabilidades de cada uno. Uno de esos derechos, fundamental, es el derecho a la cultura. La cultura es la puerta de acceso a nuevos conocimientos que resignificarán sus experiencias sociales con intervenciones docentes previstas y pensadas que así lo faciliten. La resignificación es ampliación de su caudal cultural. Es necesario entonces pensar e implementar situaciones problematizadoras con complejidad creciente que encaminen a los alumnos a un proceso continuo y gradual de adquisición de nuevos conocimientos. Estas situaciones deben favorecer la organización, la reflexión y la sistematización de los conocimientos puestos en juego.
La fuerza arrolladora de las tecnologías de la comunicación y su impacto en la forma de procesar la información puede conducir al progresivo abandono de la lectura de relatos y narraciones. Sería una enorme pérdida para la sociedad y las futuras generaciones, ya que leer es una de las actividades más completas, formativas y placenteras a que podemos dedicar nuestro tiempo.
La lectura de textos narrativos facilita el aprendizaje, pues se convierte en un vehículo para construir significados y puede ser una vía para hacer más atractiva la enseñanza y despertar el interés de los alumnos. Además, la lectura nos permite conocer a los otros, su cultura, su identidad, sus afectos y sus valores. La lectura nos lleva a otras vidas y nos enseña el camino del reconocimiento y del respeto a la diversidad personal y cultural.
La presencia de material gráfico de diversa índole fortalece la relación de los niños con la palabra escrita como portadora de diferentes significados y como acceso a la cultura a la que nos referimos. La biblioteca, como síntesis por excelencia de material gráfico, sirve para provocar a los alumnos y convertirlos en lectores, autónomos y críticos, y también en escritores. Les permite, fundamentalmente, descubrirse en gustos, intereses y expectativas; formarse y autoformarse. Su lugar tiene que ser recreativo y de aprendizaje permanente, de forma natural y significativa.
Nuestro proyecto pretende, por un lado, instancias de actualización disciplinar en Prácticas del Lenguaje. Por el otro, centrarse en instancias de reflexión sobre las prácticas de enseñanza con la articulación y planificación de estrategias que favorezcan la alfabetización inicial de nuestros niños con la implementación de la biblioteca de aula y su utilización para la lectura, literaria en este caso, con los insumos que el Ministerio de Nación viene aportando con diversidad de títulos, autores, temáticas en las Colecciones de Aula. Para eso se promoverán charlas para reflexionar sobre las experiencias que se pongan en práctica en las aulas y la visita a los mismas para acompañar desde el trabajo de campo las propuestas de cambio o renovación.
Se retomará parte del trabajo en cursos de formación docente en Alfabetización Inicial y Prácticas del Lenguaje y se utilizará el material recibido en el CIIE y en las instituciones escolares del nivel. Se trabajará desde la experiencia y saberes de los docentes poniendo en acto la diversidad de recursos y estrategias que fundamentan el enfoque del área.
La organización de las Bibliotecas de Aula promueve la relación entre los libros, la oralidad, las lecturas y las escrituras en diversas situaciones pedagógicas planificadas y propuestas por los docentes en las que los alumnos clasifican, registran y organizan el material asumiendo tareas de lectura y escritura, debatiendo oralmente y argumentando criterios de clasificación de los textos literarios así como la puesta en acto del sistema de préstamo de los libros. Es fundamental que los niños participen en estas situaciones y puedan tomar decisiones que les permitan, por un lado, fortalecerse como sujetos, y , por el otro, constituirse como usuarios frecuentes de la biblioteca; en la interacción con ella serán (usuarios) cada vez más competentes.
Es necesario entonces planificar situaciones que permitan a los alumnos (y previamente a los docentes) reconocer las características del valioso material que los Jardines han recibido: reconocer los géneros, autores, formatos (libros con imágenes, libros álbum, con mucho o poco texto, informativos, etc.) y las posibles vinculaciones o recorridos que pueden realizar mediante su lectura y organización.
Para ello es imprescindible el acceso al material, la lectura previa, la exploración a través de las mesas de libros, el debate acerca de las formas de presentación a los alumnos, las rondas de intercambio posterior, el compartir oralmente aquello que ha interesado, la narración o re-narración, las recomendaciones literarias u otras situaciones de escritura creativa.
Las acciones en los encuentros presenciales, en función de lo expuesto, serán variadas: profundización bibliográfica (mesas de exploración), exposición de temas especiales, explicitación y fundamentación de toma de decisiones pedagógico-didácticas en el espacio del aula, el análisis y comentario de situaciones permanentes, secuencias didácticas y proyectos con descripción de los quehaceres e intervenciones didácticas, y la evaluación de lo puesto en práctica en el aula, con un estilo dialógico que permita profundizar y reconstruir el rol del docente como mediador de lectura y escritura.